Israel Durán es un cantautor nacido en Esplugues de Llobregat (Barcelona) que combina su pasión por la música con la ciencia. Su estilo musical se mueve alrededor del pop, rock y de melodías que recuerdan en ocasiones a la música trovadoresca. Sus letras siempre influenciadas de un tono poético hablan del amor y la naturaleza como un todo, resaltando en ocasiones ideas filosóficas del propio autor.

Israel Durán ofrece tanto conciertos acústicos llenos de melodía y sentimiento mediante sus letras y guitarra, como actuaciones en formato eléctrico llenas de energía y fuerza transmitiendo ganas de bailar que no dejan jamás indiferente al público tras su actuación. En enero de 2014, Israel Durán creó junto a Álex Aguera la banda musical Biónica, la cual estuvo activa entre 2014-2016 y con la cual realizó innumerables conciertos, además de grabación de diferentes videoclips o participación en concursos como el de la Festa Major d’Esplugues 2015, donde fueron ganadores. En septiembre de 2015 publicaron su primer álbum de estudio titulado Biónica. Los temas del grupo adquirían dos caminos o estilos siendo una misma banda, en uno las letras tomaban un aire poético, buscando bellas metáforas y comparaciones a través de ritmos pop-rock y en otro se encontraban los temas más viscerales donde predominaba la impulsividad y la intuición. 

 En marzo de 2016, Israel Durán emprendió su camino en solitario con su primer álbum de estudio titulado “Todo es lo mismo”, que fue grabado y masterizado en los estudios El desván de los Goonies producciones y RondanRot Estudi.

Los temas de su primer álbum son muy variados entre ellos ya que presentan diferentes temáticas: amor, naturaleza, filosofía o ciencia. 

Los temas de su primer álbum son muy variados entre ellos ya que presentan diferentes temáticas: amor, naturaleza, filosofía o ciencia. 

Temas como “Estamos siendo transportados” nos hacen vibrar con giros melódicos de voz en su estribillo al mismo tiempo que nos entrega un mensaje positivo y esperanzador mediante su letra.

“Soy un gigante” nos transporta a un mundo onírico, fusionando ópera, rap y música de cantautor,  donde la poesía cobra protagonismo mediante mensajes con mucha fuerza como: “Nada está escrito, por eso vivo, son mis palabras vivas las que dictan lo que aún vivo”. 

Por otro lado, “Tu mirada felina” mediante sonidos medievales y una letra más barroca nos transporta a la época más temprana, algo inesperado por un público de nuestro tiempo.